Chimeneas eléctricas vs estufas de bioetanol

Al llegar el invierno las estufas o chimeneas se hacen muy necesarias, pero por suerte en el mercado podemos encontrar muchos modelos con diferentes esquemas de funcionamiento. A continuación mencionaremos los dos tipos más populares con sus respectivas ventajas y desventajas.

Chimeneas eléctricas

Ventajas:

Son muy seguras. Al no haber presencia de llamas, el riesgo de incendio se reduce considerablemente. Además de no generar ningún tipo de residuo u olor, ya que no hay combustión.
El apartado estético suele ser lo más destacado de estas unidades, siendo por lo general muy discretas y pasando fácilmente como elemento decorativo.
Su instalación suele ser bastante sencilla, además de no requerir cuidados especiales y no tener que cargar combustible.

Desventajas:

Su poder calorífico es bajo, pues este tipo de aparatos eléctricos por normas de seguridad no debe superar nunca los 2 Kw de potencia (de lo contrario quemaría todos sus componentes internos).
Como es normal en este tipo de equipos el consume eléctrico es bastante alto. Así que antes de adquirirlo conviene calcular un poco el gasto potencial.

Chimeneas de Bioetanol

Ventajas:

Emite una llama limpia con un bajo nivel de CO2, que no deja ningún tipo de residuos, facilitando su mantenimiento.
Su peso no suele superar los 20 Kg y no requiere conexión eléctrica, por lo que es muy fácil de transportar.
La visión continua de la llama real, es estéticamente muy atractiva.

Desventajas:

El coste del bioetanol es bastante más alto que el de los combustibles fósiles tradicionales.
Aunque su poder calorífico es alto, sigue siendo un sistema alternativo y con menor potencia que la calefacción tradicional.
El etanol suele desprender un olor bastante característico que es necesario disimular con la adición de algún aceite esencial.
Aunque suene paradójico, el bioetanol no es 100% ecológico, porque su elaboración implica destrucción de suelos.